domingo, 26 de abril de 2009

Quejarme no está en mi libro

Qué paradoja! Empiezo un blog sobre lo que odio hablando de lo que me encanta. Pero es que en este caso está completamente justificado porque lo que me encanta es quejarme: me relaja mucho. Fruncir el ceño, decir palabrotas y hablar con desdén sobre el motivo de queja hace que me sienta mejor y me exaspero menos.

Saber que puedo apuntar en mi libro imaginario estas cosas hace que que me dé risa, que me importe menos y que me tome mi pequeña revancha. Así es, mi revancha cuando mi padre llena la comida de judías verdes es saber que las judías verdes (las planitas, no las otras) están en mi libro!

De hecho, muchas veces hasta yo misma estoy en mi libro. Y tú, por supuesto que estás en mi libro en más de una ocasión. De todas formas, estar en él no es tan malo, y si alguien se se siente molesto por ello lo siento de verdad, es sólo una opinión. La opinión de una persona que tiene un libro imaginario ¿de verdad te importa?

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