jueves, 11 de junio de 2009

"Ponerse algo más cómodo" con tacón está en mi libro

Absurdez total. No hay otra manera de describir las zapatillas de estar por casa que llevan tacón. Por mucho que algunas lo piensen, esas zapatillas no engañan a nadie: ni tienen glamour (especialmente las nórdicas), ni son cómodas, ni siquiera le importa lo más mínimo a la gente que vive con las usuarias. Bueno, no, rectifico. A los vecinos nos importa bastante, especialmente a partir de medianoche hasta las siete de la mañana, en los paseos nocturnos (¡hay que ver qué vida más intensa pueden tener algunas mujeres mayores!).

Yo no me voy a dejar convencer de que son mejores para la columna. A una de mis madres le han tenido que operar por llevar zapatos de tacón y tuvo que ir a la boda de una de mis hermanas con zapatillas (¡toma glamour!), así que no me valen historias. Si en las películas de los '70 tuvieron su gracia, vale, pero también tuvo su momento el pelo cardado y ahora, antes me muero que me lo hago. En fin, que yo tampoco voy a convencer a nadie a estas alturas (o bajuras, según las calce), yo saco mi libro y mi boli imaginarios, las apunto y me quedo más ancha que larga. Esto sí es comodidad, señoras. 

martes, 9 de junio de 2009

Para los repetitivos: ¡hay una fiesta de la democracia en mi libro!

Estoy segura de que no soy la única que está hasta las narices de la expresión 'fiesta de la democracia' para referirse a las elecciones. Somos tantos los que estamos hartos de oírlo como los que siguen pensando 'guau, qué giro lingüístico más acertado'. Para empezar, ¿de verdad a alguien le parece esto una fiesta? Si la respuesta es afirmativa, espero que no me invite nunca a su cumpleaños. Para mí, una fiesta implica refrescos, panchitos, un poco de música y al final una bolsa de gominolas, ¿dónde están? Yo recibo la invitación pero cuando llego ya está el bol vacío y lleno de papeles. ¿Quién se bebió todo el ponche? Ah, no sé.

Pero volviendo a los usuarios de la expresión, estos deben ser los típicos repitebromas. Y no es que yo esté en contra de alargar las bromas, todo lo contrario, pero no de repetir y repetir y repetir sin para. En 1977, la expresión tuvo su aquel, estoy segura, pero 32 años y al menos diez videoconsolas después, ya no sorprende tanto. Esta locución está ya para dejarla en un museo y no volver a gastarla. ¡Yo voto por jubilarla!

miércoles, 3 de junio de 2009

Los que incluyen hasta el parvulario en su currículum están ellos mismos incluidos en mi libro

Es momento de grandes movimientos de currículums y ahora más que nunca es necesario que el de uno sea el mejor y más completo, porque detrás del tuyo hay otros 150.000. Pero, una cosa es que esté completo y otra es que esté relleno como un pavo. Yo creo que cuando uno tiene una licenciatura, un máster en la Sorbona y un postgrado en Harvard ¿realmente cree que incluir que estudió en el IES Rey Juan Carlos de La Gineta sirve de algo? Claro que no, nadie piensa "ummm, no me acabo de decidir entre los candidatos. Oh!, espera, éste joven estudió en el IES Rey Juan Carlos de La Gineta. No se hable más pues".

A no ser que estudiara en un colegio bilingüe o algún centro con un valor añadido ¿qué hace la gente poniendo hasta el nombre del parvulario? De verdad, en las entrevistas no preguntan "¿qué tal la experiencia en la Sorbona? ¿y en la clase de la señorita Rocío? eso sí era duro ¿verdad?"

De la misma forma, están en mi libro los que añaden cursillos innecesarios, como Técnicas de búsqueda de empleo (parece que no le sacó mucho partido si lo está poniendo en su currículum) o Socorrismo acuático (a no ser que se opte al puesto de cambiador de la fuente del agua). En fin, para todos esos que insisten en "darse valor" con esa información, ya pueden añadir en su currículum que ayudaron a escribir un libro.