Absurdez total. No hay otra manera de describir las zapatillas de estar por casa que llevan tacón. Por mucho que algunas lo piensen, esas zapatillas no engañan a nadie: ni tienen glamour (especialmente las nórdicas), ni son cómodas, ni siquiera le importa lo más mínimo a la gente que vive con las usuarias. Bueno, no, rectifico. A los vecinos nos importa bastante, especialmente a partir de medianoche hasta las siete de la mañana, en los paseos nocturnos (¡hay que ver qué vida más intensa pueden tener algunas mujeres mayores!).Yo no me voy a dejar convencer de que son mejores para la columna. A una de mis madres le han tenido que operar por llevar zapatos de tacón y tuvo que ir a la boda de una de mis hermanas con zapatillas (¡toma glamour!), así que no me valen historias. Si en las películas de los '70 tuvieron su gracia, vale, pero también tuvo su momento el pelo cardado y ahora, antes me muero que me lo hago. En fin, que yo tampoco voy a convencer a nadie a estas alturas (o bajuras, según las calce), yo saco mi libro y mi boli imaginarios, las apunto y me quedo más ancha que larga. Esto sí es comodidad, señoras.


