martes, 12 de mayo de 2009

Los que piden cervezas muy frías tienen un espacio propio en mi libro

Yo entiendo que cuando hace calor apetece una cervecita fresquita, pero no creo que sea necesario especificarlo tanto tanto al camarero. De verdad, la frase "póngame una cerveza bien fría" es tan obvia que la he sacado del capítulo de obviedades de mi libro para darle un espacio propio. Siempre me pregunto ¿cuánta gente querrá tomarse una cerveza caliente?. Yo, si fuera el camarero, se la sacaba al baño maría. Ahí, cubierta de gotitas, pero de vaho.

Si fueramos ingleses o egipcios (de los antiguos, los del pelo bonito), pues tendría su importancia esta especificación, pero es que en España, la San Miguel se bebe siempre fría. Bueno, a veces no, pero desde luego no tiene nada que ver con la temperatura a la que la hayamos pedido, para el del bar siempre está muy fría y la tiene en la nevera tropecientas horas. La solución, para no caer en la obviedad y además entorpecer la labor de la neurona del camarero, sería indicar exáctamente a cuántos grados se quiere la cerveza: "me pone una SanMi a 6 grados centígrados". Es un poco pedante, pero al menos es información de calidad.

No hay comentarios: